“Saxofones y otros demonios”
Publicado por Cristina Lebrón el 21/08/2012
Recomendaciones, recomendaciones, recomendaciones. Siempre he pensado que las personas no hacemos caso a recomendaciones. Se nos hace una tarea sumamente difícil (Si alguna vez le prestan atención a lo que escribo aquí, espero que me hagan caso en esta).

 Hace ya casi una semana que tengo fake id en esta jungla de locos y buenísimas fiestas.(Que problema dirán, y todavía quedan personas menores de 21 años en este mundo? Si!) Fue un momento hermoso, pude entrar: Tree house, Mr.C, Alexi Delano, Electric Pickle, Footprintz. Pero no solo de electrónica vive el hombre y es que lo que me tiene en este encanto es saber que ahora todos los lunes serán de Jazz.
(Bill Withers, Ottis Reding, Barry White, Nina Simone. No hay podcast que se salve..) 

En 1921 el jazz era algo tan nuevo y desconocido, los más famosos todavía vivían en los suburbios de new Orleans. Todas las mejores bandas todavía en formación, jóvenes dejando la escuela y pasando trabajo para dominar el arte de la corneta y el saxofón. 

Como leí en un articulo,sobre las historias de Cortazar del músico que vivía persiguiendo una idea que nunca alcanza, afirmando que su vida iba 15 minutos por delante de él, en una metáfora maravillosa como si su saxo realmente fuera “15 minutos por delante de él” 

“Pero eso no se explica: A rose is a rose is a rose. Se está en una tregua, hay intercesor, quizá en alguna esfera nos redimen. Y luego, cuando Charles Rouse da un paso hacia el micrófono y su saxo dibuja imperiosamente las razones por las que está ahí, Thelonious deja caer las manos, escucha un instante, posa todavía un leve acorde con la izquierda. Saliéndose del taburete se apoya en el borde del piano marcando el ritmo con un zapato y el birrete, los dedos van resbalando por el piano, primero al borde mismo del teclado donde podría haber un cenicero y una cerveza pero no hay más que Steinway & Sons, y luego inician imperceptiblemente un safari de dedos por el borde de la caja del piano..”
 -Julio Cortazar

 No se si es la sensualidad de esta música, o las vibraciones de un piano de cola, o quizás la naturaleza de todo lo que ha pasado en los últimos días que me tiene en este letargo. Solo se, que tengo unas ganas de servirme un trago y de pertenecer a décadas pasadas. Suficiente con todo este romanticismo de cédula falsa y otros encantos. Recomiendo.. 


Esperanza Spalding multi-instrumentalista americana, mejor conocida como bajista de jazz y cantante. Ron Carter and Dave Holland como sus influencias más grande. Sintiendo pasión por este genero desde los cinco años.





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